En la astrología he encontrado una herramienta maravillosa para transitar la vida, para entender patrones, movimientos y las formas como me vinculo al mundo y a otras personas. En sus historias —mitología— hay tanta riqueza de símbolos que conocerlos a profundidad (aunque nunca se llegue realmente al fondo) me ha ayudado a dar sentido a muchas cosas y a tener puntos de referencia y anclaje claros. Es precisamente en momentos como los que vivimos actualmente —de desconexión y confusión general— que busco volver a esas historias y a sus personajes para agarrarme de algo que resuene con las virtudes que quiero llamar a mi vida.
Archivos del Autor: Carolina Betancourt
La astrología es algo vivo. En un Universo que pulsa, crece, destruye, nace y renace, la astrología nos permite darle sentido a esa infinidad y trazar un puente, una conversación eterna entre Cielo y Tierra. Todo lo que pasa “afuera”, en realidad también se vive “adentro”. Todo en la naturaleza se está espejando en un infinito vaivén de ritmo y sentido. En la relación Cielo • Tierra, todo se enlaza y busca su correspondencia, por eso, hay plantas que guardan la energía de los cuerpos estelares o también, por qué no, cuerpos estelares que cargan consigo la energía de las plantas.
Rutina capilar 100% natural: nutre tu melena con la magia de la Tierra
GUACA es como un tótem, un objeto sagrado que carga consigo la vida, intención y energía de quién decide sembrarla. Ritualiza, embellece, guarda tus tesoros.
Una ceremonia puede ser cualquier espacio de celebración al que le demos sentido, intención, solemnidad.
Las plantas embellecen la vida, pero ¿cuántas veces se nos ocurre bañarnos con ellas? ¿Sumergirnos en ellas?
Acompáñanos a celebrar el gran ciclo vida/muerte/vida. A atravesar el punto liminal. A invocar y recordar a nuestros muertos, maestros y guías.
Amado Loto Azul, venerado y adorad por civilizaciones enteras.
Un espacio de palabra, de apertura, de rito, de humanidad.
Una sesión llena de placeres sensoriales y belleza para celebrarnos como templo sagrado que somos.
Hablemos de femenino en términos energéticos. Más allá de género, podemos convenir que en el universo existe una polaridad entre sombra y luz, noche y día, lo que es pasivo y lo que es activo, lo que recibe y lo que da, el eje Luna-Sol. Yin y Yang o el eterno vaivén entre femenino y masculino y todo lo que de ahí se desprende.








